Encuéntreme en:

FaceBook_Transparent  Twitter_Transparent  glogo

Ubicacion:

Principal Servicios Tratamiento endovascular
Tratamiento Endovascular

 

Aneurismas cerebrales

 

La prevalencia de aneurismas en la población oscila, desde un 0.4% hasta un 6%. Los aneurismas intracraneales son la causa mas frecuente de hemorragia subaracnoidea (HSA)de origen no traumático, que constituyen el 80% de las HSA expontáneas. Por su parte, las HSA expontáneas son el origen de aproximadamente el 6-8% de todos los accidentes vasculares cerebrales.

 

Los aneurismas con presencia de lobulaciones secundarias sangran con el doble de frecuencia que las lesiones redondas y de paredes lisas. La mortalidad asociada a aneurismas lobulados debidos a la hemorragia es de dos veces mayor que la asociada a lesiones de pared lisa y redondas.

 

Los aneurismas gigantes, generalmente se manifiestan por un efecto de masa, aunque también pueden sangrar. La presencia de trombosis parcial y de calcificaciones en la pared no impide la posibilidad de que ocurra una hemorragia intracraneal grave.

 

Los aneurismas de circulación anterior son mas frecuentes un 80%. Y en un 14-33% de los casos se observan aneurismas múltiples.

 

El factor predictivo más importante de la evolución del paciente es su estado clínico al ingreso, determinado por la clasificación de la Federación Mundial de Neurocirujanos conocida como WFNS.

 

La incidencia de HSA en la población es muy variable, según los estudios publicados y el lugar geográfico de las investigaciones. Por ejemplo una tasa anual de ataque ajustada por edad, entre 2 y 22,5 casos por 100000 habitantes por año de 25 64 años en Europa y China. Otros autores obtienen unas tasas entre 10 y 15 casos por 100000 habitantes por año. En Japón la HSA causa 25 muertes por 100000 habitantes por año.

 

La HSA puede ocurrir a cualquier edad, aunque se observa con mayor frecuencia entre los 50 y 60 años. Un 60% de los pacientes son mujeres. Antes de los 50 años la HSA es más frecuente en hombres y después de los 50 años en las mujeres.

 

Entre los factores de riesgo, aparte de la edad, sexo y la raza, se encuentran el tabaco, la hipertensión arterial y el alcoholismo, enfermedades hereditarias como la poliquistosis renal, la enfermedad de Ehlers-Danlos tipo IV, neurofibromatosis tipo I y el Síndrome de Marfán. También la diabetes mellitus y la enfermedad ateromatosa.

 

La mortalidad de la HAS global es de aproximadamente, el 25% y la morbilidad entre los supervivientes es de un 50%. La rotura de un aneurisma causa una morbimortalidad en un 25% de los pacientes, el resangrado en un 17,6% y el vasoespasmo en el 32%.

 

En un estudio multicéntrico realized en 3521 pacientes con HAS, el 78% de los aneurismas eran pequeños (<12 mm), el 20% grandes (entre 12 y 24 mm) y gigantes (>25 mm).

 

Los pacientes con aneurismas intracraneales tratados en forma conservadora pueden tener una mortalidad en un periodo de 6 años de un 55%.

 

La tasa acumilativa de sangrado es de 10,5% a los 10 años, 23% a las 20 años y 30% a las 30 años.

 

El tamaño de los aneurismas influye en el riesgo de sangrado:

 

  • Entre 2 y 6 mm sangran el 9% a los 10 años y el 18% a los 20 años.
  • Entre 7 y 9 mm el 7% a los 10 años y el 53% a los 20 años.
  • Entre 10 y 26 mm sangran el 30% a las 10 años y el 48% a los 20 años.
  • El tabaco es un factor de riesgo significativo para la rotura de un aneurisma.
  • Se recomienda que un aneurisma incidental en pacientes menores de los 50 años debe de ser tratado, mientras que en pacientes mayores de edad con aneurismas pequeños el dejar de fumar les puede evitar el sangrado.
  • La tasa acumulativa de sangrado de los aneurismas menores de 10 mm de diámetro y que no han sangrado fue menor de un 0,05% por año, mientras que los que habían sangrado previamente tenían una tasa, aproximadamente 11 veces mayor (0.5% por año).

 

 

El tratamiento endovascular es una técnica que realizo como subespecialista en neurocirugía endovascular en la cual se utilizan las arterias como canales naturales para llegar al cuello y saco aneurismático sin la necesidad de una craneotomía y gracias a los nuevos microcatéteres y microguías que permiten una navegación segura y atraumática en el vaso nutricio y en el aneurisma.

 

El fin de esta técnica es el de producir una obliteración del saco aneurismático sin necesidad de realizar una cirugía abierta, con la utilización de los coils y en algunas veces con la ayuda de un stent y también con balones de remodelación (técnica de remodeling).